Alberto Delgado, CEO de Ingeniería de la Creencia, ha logrado convertir su paso por el mundo militar en una ventaja competitiva en el universo emprendedor. En su entrevista en Tinku Café, explicó cómo ha fusionado dos mundos aparentemente opuestos: la rigidez de la disciplina castrense y la flexibilidad creativa del emprendimiento.
Una nueva mirada sobre la disciplina
Desde los primeros minutos de la conversación, Delgado desmonta una de las creencias más extendidas sobre la disciplina. Para él, existen dos tipos de disciplina. La primera, la tradicional, viene cargada de “tengo que”, culpa y sacrificio. Es la que castiga, la que genera resentimiento y que, según sus palabras, “acaba intoxicando la relación con uno mismo”.
Pero la segunda, y en la que él se apoya hoy como emprendedor, es la que nace del amor propio. “No digo que tengo que hacer algo, digo que elijo hacerlo”, afirma. Esta nueva disciplina no es un castigo, sino un acto de autocuidado, una herramienta de empoderamiento personal que cambia completamente el marco mental desde el cual se toman decisiones.
Del sacrificio al amor propio
La diferencia esencial entre estas dos disciplinas no está en la acción en sí, sino en el origen de la motivación. Delgado lo explica con un ejemplo cotidiano: ir al gimnasio. “Una cosa es decir tengo que ir al gimnasio y otra es decir elijo ir para cuidar mi salud y energía”. Este simple cambio de lenguaje es, en realidad, un cambio profundo en la estructura de pensamiento.
Según Alberto, esta forma de disciplina basada en el autoamor tiene un impacto directo en los negocios. El emprendedor que se motiva desde el miedo, la culpa o la urgencia del éxito, está construyendo sobre cimientos frágiles. En cambio, quien actúa desde el propósito y la coherencia, es capaz de sostener el esfuerzo en el tiempo y construir un negocio duradero.
El peligro del atajo y la gratificación inmediata
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la cultura de la inmediatez. Desde medicamentos para adelgazar hasta promesas de éxito rápido en los negocios, Delgado advierte del riesgo de buscar resultados sin pasar por el proceso. “Si te saltas el proceso, te estás saltando la construcción de tu identidad”, asegura.
Esta reflexión conecta con su crítica a la mentalidad cortoplacista que domina a muchas personas hoy. La urgencia por tener resultados, sin pasar por el camino que transforma, lleva a identidades construidas sobre resultados vacíos. “Puedes adelgazar con una inyección, pero si no te identificas como una persona saludable, volverás al punto de partida”, sentencia.
La identidad como proceso en constante construcción
Uno de los conceptos más poderosos que dejó Alberto Delgado en su entrevista es el de la identidad como algo dinámico. No se trata de alcanzar un estado final, sino de estar en constante evolución. “Tu identidad no está grabada en piedra, se construye cada día con tus decisiones, tus errores y tus aprendizajes”, explicó.
Y es precisamente en ese proceso donde la disciplina basada en el amor propio cobra sentido. No se trata de imponer una rutina rígida, sino de elegir acciones que estén alineadas con lo que uno quiere ser y ofrecer al mundo. “La disciplina bien entendida es una forma de cariño hacia uno mismo”, subraya.
El miedo como motor del fracaso
En uno de los momentos más reveladores, Alberto compartió una frase que resume gran parte de su filosofía: “El miedo siempre te lleva a producir el resultado del que quieres huir”. Con ejemplos muy gráficos, explicó cómo los comportamientos guiados por el miedo —a perder, a fracasar, a no ser suficiente— terminan creando exactamente esas realidades.
En el ámbito empresarial, esto se traduce en campañas que fallan porque nacen desde la ansiedad por vender, relaciones laborales que se deterioran por la desconfianza, y decisiones estratégicas que no responden a un propósito claro, sino al deseo urgente de tener resultados rápidos.
El rol de las creencias y el entorno
Delgado también insistió en el peso que tienen las creencias y el entorno familiar en la manera en que tomamos decisiones. Compartió una anécdota sobre cómo en una familia de millonarios en Nueva Zelanda, se evitaba cualquier tipo de información negativa y se promovían hábitos aparentemente ilógicos como dejar las luces encendidas para anclar mentalidad de abundancia.
Esta forma de pensar —para muchos, excéntrica— revela cómo las creencias moldean nuestra forma de actuar, decidir y vivir. “Si tú no eres consciente de tus creencias, ellas decidirán por ti”, remató Delgado.
¿Vives de lunes a viernes?
Uno de los fragmentos más impactantes de la conversación llegó al final, cuando Alberto abordó la esclavitud moderna del trabajo no deseado. Habló del clásico terror de los domingos por la noche y del ciclo de vivir “de viernes en viernes” como una forma de perderse la vida. “La mayoría vive deseando que llegue el viernes. Pero eso significa que te estás perdiendo cuatro días de cada semana”, advirtió.
Y su diagnóstico fue claro: vivir en modo supervivencia, haciendo cosas que no te gustan, por miedo a lo incierto, es la verdadera esclavitud del siglo XXI. La solución, según él, pasa por investigar tus creencias, reconectar con tu propósito y elegir, desde el amor propio, construir una vida con sentido.



































