En el programa Tinku Legal, conducido por la abogada especialista en gestión y comercio internacional Esther Castellanos, se llevó a cabo una entrevista reveladora con María Ibáñez, Procuradora en el Consejo General de Procuradores de España. La conversación ofreció una visión detallada y enriquecedora sobre la figura del procurador, un actor esencial pero a menudo malentendido dentro del sistema judicial español.

¿Qué es un procurador?

María Ibáñez explicó que un procurador es el representante procesal en los procedimientos judiciales, desempeñando un rol crucial pero a menudo invisible. A diferencia de un abogado, que se encarga de la defensa y representación en términos de argumentación jurídica, el procurador gestiona y facilita los trámites procesales. Actúan bajo un contrato de mandato y necesitan un poder específico para representar a sus clientes, asegurándose de que todas las etapas del proceso judicial se lleven a cabo correctamente.

Ibáñez enfatizó la importancia de entender que los procuradores no son simplemente asistentes de los abogados, sino que poseen una especialización en derecho procesal y en los usos forenses de cada juzgado. Esta expertise les permite ofrecer un apoyo invaluable tanto a los abogados como a la administración de justicia. Además, subrayó la importancia de que los abogados confíen en los procuradores, ya que su conocimiento del funcionamiento interno de los juzgados puede influir significativamente en el enfoque y éxito de un caso.

Historia y evolución del procurador

La figura del procurador tiene sus raíces en el derecho romano, donde surgió el cognitor, quien conocía y representaba en el procedimiento. Con el tiempo, esta figura evolucionó en el derecho visigodo y medieval, manteniendo su carácter voluntario pero con una creciente especialización. Durante la Edad Media, el procurador se consolidó como un «ayudador», asistiendo tanto al abogado como al órgano judicial.

Ibáñez destacó que a lo largo de los siglos, la figura del procurador ha mantenido su relevancia, adaptándose a los cambios en los sistemas legales. En la actualidad, la Constitución Española de 1978 y el estatuto de 1982 reconocen su papel, y desde 2015, se les ha otorgado la capacidad de certificación en los actos de comunicación, lo que refuerza su importancia y eficacia en los procedimientos judiciales.

La importancia de los procuradores en la eficiencia judicial

Uno de los puntos más importantes de la entrevista fue la capacidad de los procuradores para agilizar los procedimientos judiciales. Ibáñez mencionó que en procedimientos donde no intervienen procuradores, estos tienden a ser más disfuncionales y a dilatarse en el tiempo. La capacidad de certificación otorgada en 2015 ha permitido que los procuradores realicen actos de comunicación de manera más eficiente, lo que ha demostrado ser un avance significativo.

La procuradora abogó por que se les atribuya también el sistema de ejecución de sentencias, siguiendo el modelo portugués donde esta medida ha resultado en una notable agilización de los procesos de ejecución. Esta propuesta, según Ibáñez, garantizaría una mayor eficiencia y efectividad en la conclusión de los procedimientos judiciales.

Cuándo es preceptiva la intervención de un procurador

Ibáñez explicó que la intervención de un procurador es preceptiva en diversas jurisdicciones, con ciertas excepciones. En el ámbito civil, es necesaria excepto en juicios verbales de cuantía inferior a 2000 euros, en la petición inicial del procedimiento monitorio, y en algunos actos de jurisdicción voluntaria. En el ámbito penal, la intervención del procurador es preceptiva dependiendo del momento procesal y la parte representada. En la jurisdicción contenciosa-administrativa, es necesaria en órganos colegiados, y en la jurisdicción social, no es obligatoria, siendo el abogado quien asume tanto la defensa como la representación.

Funciones del procurador para agilizar los procedimientos

La entrevista resaltó cómo los procuradores colaboran estrechamente con la administración de justicia para agilizar los procedimientos. Desde la presentación de demandas hasta la notificación de las partes involucradas, los procuradores desempeñan múltiples funciones que contribuyen a que los casos avancen de manera más fluida. Ibáñez enfatizó la importancia de que los actos de comunicación se realicen a través del procurador, ya que esto puede reducir significativamente los tiempos de espera y las dilaciones en los procesos.

Además, los procuradores actúan como intermediarios entre los abogados y los juzgados, facilitando la coordinación y resolución de problemas que puedan surgir durante el proceso. Su conocimiento y trato directo con los funcionarios judiciales les permite gestionar y resolver cuestiones de manera más rápida y eficaz.

La relación entre abogados y procuradores

La colaboración entre abogados y procuradores es esencial para el éxito de los procedimientos judiciales. Ibáñez destacó que una buena relación entre ambas partes puede marcar la diferencia en la gestión de un caso. Los procuradores, con su conocimiento procesal y capacidad para manejar los aspectos formales del procedimiento, permiten que los abogados se concentren en la defensa material del caso.

La confianza mutua y la comunicación fluida son claves para que esta colaboración sea efectiva. Ibáñez compartió su experiencia personal, indicando que, aunque algunos procuradores pueden no cumplir con las expectativas, aquellos que se comprometen y trabajan en estrecha colaboración con los abogados pueden ser fundamentales para el buen fin de un procedimiento.

Conclusiones y reflexiones finales

La entrevista con María Ibáñez en Tinku Legal proporcionó una visión clara y detallada de la figura del procurador, destacando su importancia y la necesidad de reconocer su rol dentro del sistema judicial. Los procuradores no solo son esenciales para la representación procesal, sino que también juegan un papel crucial en la eficiencia y efectividad de los procedimientos judiciales.

Es fundamental que tanto los abogados como los clientes comprendan y valoren la labor de los procuradores, quienes, a través de su especialización y dedicación, contribuyen significativamente a la administración de justicia. La propuesta de otorgarles más responsabilidades, como el sistema de ejecución, podría ser un paso importante hacia la modernización y agilización de los procedimientos judiciales en España.

En conclusión, la figura del procurador, aunque a menudo malentendida, es indispensable para el buen funcionamiento del sistema judicial. La colaboración y confianza entre abogados y procuradores, junto con el reconocimiento de su rol, pueden llevar a una administración de justicia más eficaz y eficiente, beneficiando tanto a los profesionales del derecho como a los ciudadanos que buscan una resolución justa y rápida de sus conflictos legales.