El crecimiento de una empresa suele asociarse a nuevos clientes, más facturación o una mayor presencia en el mercado. Sin embargo, existe un reto silencioso que aparece con frecuencia cuando las organizaciones alcanzan cierto tamaño: la excesiva dependencia de una sola persona para tomar decisiones, coordinar equipos o resolver problemas. Cuando esto ocurre, la empresa comienza a perder agilidad, los equipos reducen su autonomía y la capacidad de crecimiento se ve limitada.
Sobre esta realidad reflexionó Nis Megías, advisor especializado en estrategia, operaciones e interim management en Ikigai Profit, además de exdirector territorial de Expansión, Obras y Mantenimiento en Mercadona, durante su participación en el programa Personas y Talento de Tinku Televisión, dirigido por Olga Albaladejo.
A través de Ikigai Profit, Megías acompaña a empresarios y directivos en procesos de crecimiento, transformación y mejora organizativa, ayudándoles a construir empresas más eficientes, autónomas y preparadas para afrontar nuevos retos. Con más de dos décadas de experiencia liderando equipos y proyectos de gran impacto, compartió su visión sobre liderazgo, confianza, delegación y desarrollo de personas, aspectos que considera imprescindibles para construir organizaciones sostenibles en el tiempo.
La pasión por aprender como motor profesional
Al recordar sus inicios profesionales, Nis Megías destacó que, más allá de los cambios inevitables que trae el paso del tiempo, mantiene intacta la ilusión con la que comenzó su carrera. Esa motivación está estrechamente vinculada a una característica que considera fundamental para cualquier profesional: la pasión por seguir aprendiendo.
A lo largo de su trayectoria, ha comprobado que la capacidad de evolucionar y adaptarse es uno de los factores que más influyen en el crecimiento personal y profesional. Según explicó, la experiencia aporta conocimiento, pero nunca debe sustituir la curiosidad ni la voluntad de seguir desarrollándose.
Esa actitud de aprendizaje continuo también ha marcado muchas de las decisiones que han definido su carrera, especialmente aquellas relacionadas con la gestión de personas.
Las decisiones más importantes siempre tienen que ver con las personas
Aunque gran parte de su carrera estuvo ligada a operaciones, expansión e inversión, Megías aseguró que las decisiones más trascendentes nunca fueron económicas.
Para él, las decisiones relacionadas con las personas tienen un impacto mucho mayor y dejan una huella más profunda en las organizaciones. Mientras que una pérdida económica puede recuperarse, la pérdida de talento o una mala decisión relacionada con un equipo puede tener consecuencias mucho más duraderas.
Esta visión conecta directamente con una de las ideas centrales de su intervención: las empresas están formadas por personas y cualquier estrategia de crecimiento debe partir de esa realidad.
No puede existir liderazgo sin interés genuino por las personas
Uno de los mensajes más contundentes de la entrevista fue su reflexión sobre el liderazgo.
Megías considera que resulta imposible dirigir adecuadamente una organización si no existe un interés auténtico por las personas. En su opinión, liderar implica dedicar tiempo, energía y atención a los equipos, algo que no puede sustituirse mediante procesos, tecnología o estructuras organizativas.
Para el directivo, el liderazgo no se demuestra mediante discursos, sino mediante comportamientos diarios. Escuchar, acompañar, desarrollar talento y generar confianza son acciones que requieren una implicación constante.
También destacó que muchos profesionales ocupan posiciones de responsabilidad sin sentir una verdadera vocación por la gestión de personas. Cuando esto ocurre, el liderazgo pierde efectividad y los equipos perciben rápidamente la falta de compromiso.
La confianza como base de cualquier equipo
Durante la conversación, Megías subrayó la importancia de la confianza como elemento esencial para dirigir equipos.
Recordó una enseñanza que recibió de su padre y que le ha acompañado durante toda su carrera: la confianza tarda mucho tiempo en construirse y puede perderse en un instante.
Desde su experiencia, un líder debe invertir una enorme cantidad de tiempo en generar esa confianza. No basta con exigir resultados; es necesario ofrecer apoyo, seguridad, acompañamiento y oportunidades de desarrollo.
En este sentido, simplificó el liderazgo en una imagen muy gráfica: saber cuándo situarse delante del equipo para abrir camino, cuándo colocarse a su lado para acompañar y cuándo permanecer detrás para impulsar su avance.
Esta capacidad de adaptación es, según explicó, una de las competencias más importantes de cualquier líder.
Delegar es imprescindible para crecer
Uno de los grandes desafíos que observó tanto en grandes compañías como en empresas familiares es la dificultad para delegar.
Muchos fundadores, socios o directivos construyen sus organizaciones gracias a su capacidad de ejecución. Sin embargo, cuando la empresa crece, ese mismo comportamiento puede convertirse en un obstáculo.
Megías relató cómo vivió personalmente esa transformación durante su carrera. Al principio, el éxito dependía de su capacidad para ejecutar. Con el tiempo, tuvo que aprender a conseguir resultados a través de otras personas.
Ese cambio mental no siempre resulta sencillo. Requiere confiar en el equipo, aceptar que otros pueden hacer las cosas de manera diferente y comprender que el crecimiento empresarial exige distribuir responsabilidades.
Para ilustrar esta idea, utiliza una pregunta que plantea frecuentemente a empresarios y directivos: si estuvieran al borde de un precipicio y su equipo estuviera debajo, ¿se dejarían caer confiando en que les sostendrían?
La respuesta suele revelar el verdadero nivel de confianza existente dentro de la organización.
Escuchar antes de opinar
Otro aspecto clave del liderazgo que destacó durante la entrevista es la escucha activa.
Megías considera que muchos líderes cometen el error de expresar su opinión antes de escuchar las aportaciones del equipo. Cuando esto sucede, se limita la participación y se reduce la diversidad de perspectivas.
En su opinión, los líderes deben convertirse en auténticas máquinas de preguntar en lugar de máquinas de dar respuestas.
Las preguntas ayudan a desarrollar el pensamiento crítico, fomentan la autonomía y permiten que los equipos encuentren soluciones por sí mismos. Cuando un directivo ofrece constantemente las respuestas, termina generando dependencia y concentrando toda la carga de decisión sobre sus propios hombros.
Por el contrario, cuando fomenta la reflexión y la participación, contribuye a construir equipos más fuertes y más autónomos.
La actitud importa más que la capacidad
Durante la conversación también abordó un problema habitual en muchas organizaciones: promocionar a excelentes técnicos para posiciones de liderazgo.
Megías explicó que ser brillante en la ejecución no garantiza el éxito en la gestión de personas. Para asumir responsabilidades de liderazgo, la actitud resulta más importante que la capacidad técnica.
La humildad, la disposición para aprender, la escucha activa y la capacidad de reconocer que siempre existen nuevas formas de hacer las cosas son características imprescindibles para cualquier responsable de equipo.
Además, insistió en que las empresas deben evaluar cuidadosamente estas competencias antes de promover a sus profesionales.
Cuando una persona no encuentra su lugar en una posición de liderazgo, mantener la situación indefinidamente perjudica tanto a la organización como al propio profesional. En esos casos, tomar decisiones difíciles forma parte de la responsabilidad directiva.
La humildad como antídoto frente al ego
Uno de los momentos más personales de la entrevista llegó cuando Megías recordó una reflexión publicada por él mismo sobre los errores cometidos durante su carrera.
Reconoció que hubo etapas en las que el crecimiento profesional estuvo acompañado de un exceso de confianza y de una menor capacidad de escucha. Con el paso del tiempo comprendió que había dejado de prestar atención a información valiosa que se encontraba en conversaciones que nunca llegó a mantener.
Esta autocrítica le permitió introducir otro concepto fundamental para el liderazgo: la humildad.
Según explicó, el poder puede transformar a las personas y alejarlas de la realidad. Por ello considera imprescindible escuchar no solo los elogios, sino también aquellas opiniones incómodas que ayudan a identificar errores y oportunidades de mejora.
La capacidad para aceptar críticas y aprender de ellas es, en su opinión, una de las características que diferencian a los líderes que continúan evolucionando de aquellos que terminan estancándose.
La excelencia nace de cumplir la palabra dada
Como mensaje final para los profesionales y directivos que siguieron la entrevista, Nis Megías compartió una recomendación sencilla, pero profundamente práctica.
La clave para construir credibilidad, confianza y liderazgo consiste en cumplir lo que se dice, cuando se dice, y hacerlo cada día.
Cumplir los compromisos adquiridos, respetar los plazos y actuar con coherencia genera una reputación sólida tanto dentro como fuera de las organizaciones.
En un entorno empresarial cada vez más complejo y cambiante, Megías defendió que la excelencia no surge de acciones extraordinarias, sino de la constancia diaria en los pequeños compromisos. Una filosofía que resume gran parte de su visión sobre el liderazgo y que conecta directamente con la construcción de organizaciones más autónomas, más humanas y mejor preparadas para crecer de forma sostenible.



































