Las trayectorias profesionales lineales son cada vez menos frecuentes. Frente a la idea tradicional de elegir una profesión, especializarse y recorrer un camino predefinido, surgen perfiles que integran disciplinas diversas y construyen su propio recorrido a partir de intereses, experiencias y aprendizajes aparentemente desconectados. Ese es el caso de Noemí Oliva García Baquero, emprendedora, psicóloga, gestora cultural y creadora de la plataforma Locura Compartida y del festival SESSION, una iniciativa que conecta cine y salud mental.
Durante su participación en Tinku Personas y Talento, dirigido por Olga Albaladejo, compartió una reflexión profunda sobre la importancia de escuchar las propias inquietudes, aceptar la incertidumbre y permitir que la experiencia vaya dando forma al propósito profesional.
Una vocación construida entre la psicología y la cultura
Cuando decidió estudiar Psicología, Noemí dudó entre esa disciplina y el Periodismo. Con el paso de los años, ambas opciones terminaron encontrándose de forma natural en su trayectoria. Hoy reconoce que volvería a tomar la misma decisión porque ambas áreas han terminado formando parte de su identidad profesional.
Su interés por comprender a las personas y contribuir al bienestar de los demás estuvo presente desde el principio. Sin embargo, la manera de desarrollar esa vocación fue evolucionando con el tiempo. Lejos de seguir un itinerario previsto, su carrera fue incorporando nuevas experiencias que ampliaron sus perspectivas y le permitieron conectar ámbitos que inicialmente parecían alejados.
La gestión cultural ocupó una parte importante de ese recorrido. Su formación en danza clásica y su interés permanente por las artes la llevaron a desarrollar proyectos en instituciones nacionales e internacionales vinculadas a la cultura. Posteriormente, ese camino la condujo de nuevo hacia la psicología, aunque desde un enfoque diferente y enriquecido por todas las experiencias acumuladas.
El valor del ensayo y error en la toma de decisiones
Uno de los mensajes más destacados de la conversación fue su defensa del ensayo y error como mecanismo de crecimiento profesional. Para Noemí, esperar a tener todas las respuestas antes de actuar puede convertirse en una barrera que impide avanzar.
Considera que muchas decisiones solo adquieren sentido cuando se ponen en práctica. La experiencia aporta información que resulta imposible obtener desde la reflexión teórica. Por ello, anima a probar, experimentar y permitir que el propio recorrido vaya ofreciendo claridad.
A su juicio, el aprendizaje surge precisamente de ese movimiento. Cada decisión aporta información sobre quiénes somos, qué nos motiva y hacia dónde queremos dirigir nuestros esfuerzos. La construcción de una carrera profesional no depende únicamente de acertar, sino de desarrollar la capacidad de aprender de cada paso dado.
Qué significa realmente una carrera con propósito
La idea de propósito ocupa un lugar central en los discursos sobre desarrollo profesional. Sin embargo, Noemí propone una visión menos idealizada y más práctica.
Para ella, una carrera con propósito no necesariamente implica alcanzar grandes metas ni responder a una vocación perfectamente definida. Se trata, más bien, de poder responder con honestidad a una pregunta sencilla: “¿Es aquí donde quiero estar?”.
Esa evaluación constante permite comprobar si las acciones cotidianas están alineadas con las propias inquietudes. El propósito no se mide por indicadores externos como la visibilidad, la popularidad o el reconocimiento social. Tampoco depende exclusivamente de los resultados económicos.
Según explica, el verdadero motor nace desde dentro. Cuando una actividad conecta con intereses auténticos, el desarrollo profesional se vuelve más coherente y sostenible. El reconocimiento externo puede llegar después, pero no debería constituir el punto de partida.
Escucharse para tomar mejores decisiones
Durante la entrevista surgió una cuestión que preocupa tanto a estudiantes como a profesionales en etapas de cambio: cómo saber si se está en el camino correcto.
La respuesta de Noemí apunta hacia la necesidad de desarrollar un mayor autoconocimiento. Sin embargo, reconoce que esta tarea es una de las más complejas que enfrentan las personas a lo largo de su vida.
En su opinión, el error habitual consiste en buscar respuestas únicamente en las opciones disponibles. La pregunta no debería centrarse exclusivamente en qué estudiar o qué profesión elegir, sino en cómo se quiere vivir.
Comprender cuáles son los valores personales, qué estilo de vida se desea construir y qué aspectos generan bienestar ofrece una orientación mucho más sólida que cualquier catálogo de profesiones. Desde esa perspectiva, las decisiones académicas o laborales se convierten en herramientas para alcanzar una determinada forma de vida y no en fines en sí mismos.
Locura Compartida: unir ficción, cultura y salud mental
Uno de los proyectos más innovadores impulsados por Noemí es Locura Compartida, un podcast que analiza personajes de ficción desde una perspectiva psicológica.
La idea nació de la combinación de dos intereses que convivían en su trayectoria: la salud mental y el potencial transformador de la cultura. Su reflexión partió de una observación sencilla. Muchas personas establecen vínculos emocionales intensos con personajes de series, películas o novelas.
Estos personajes funcionan como espejos que permiten explorar conflictos, emociones y comportamientos humanos de una manera accesible y cercana. A partir de esta premisa, decidió crear un espacio donde la ficción sirviera como punto de partida para abordar cuestiones relacionadas con la psicología y el bienestar emocional.
El proyecto incorpora además la participación de profesionales especializados en salud mental, aportando rigor científico a los análisis y contribuyendo a divulgar conocimientos complejos a través de un formato atractivo para el público general.
La cultura como herramienta de bienestar en las organizaciones
La experiencia acumulada con Locura Compartida ha llevado a Noemí a explorar nuevas aplicaciones para la cultura dentro del ámbito empresarial.
Según explica, las organizaciones suelen valorar la cultura principalmente como entretenimiento o como elemento de comunicación, pero con frecuencia subestiman su capacidad transformadora.
Las historias, las películas, las series y las expresiones artísticas pueden convertirse en herramientas para fomentar la reflexión, facilitar conversaciones complejas y promover el desarrollo emocional de los equipos. Desde esta perspectiva, la cultura deja de ser un complemento para convertirse en un recurso estratégico vinculado al bienestar y al crecimiento personal.
Su trabajo actual busca precisamente acercar estas experiencias culturales a empresas y medios de comunicación, generando espacios donde las personas puedan reflexionar sobre sí mismas a través del arte y la narrativa.
La salud mental como base del desarrollo profesional
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la relación entre salud mental y carrera profesional. Para Noemí, el bienestar psicológico constituye una condición fundamental para cualquier proceso de desarrollo.
Subraya la importancia de entender la salud mental desde una perspectiva positiva. No se trata únicamente de prevenir o tratar problemas, sino de construir condiciones que favorezcan el equilibrio, la motivación y la satisfacción personal.
Esta visión conecta con una tendencia cada vez más presente en las organizaciones, donde el bienestar empieza a considerarse un elemento estratégico para la sostenibilidad de los proyectos y el rendimiento de las personas.
En su caso, define el bienestar como una combinación de equilibrio y motivación. Ambos factores le permiten mantener la energía necesaria para afrontar nuevos desafíos y continuar impulsando iniciativas innovadoras.
La capacidad de reinventarse como competencia esencial
Al finalizar la conversación, surgió una pregunta especialmente relevante para el contexto actual: ¿es más importante encontrar una vocación o desarrollar la capacidad para reinventarse?
La propia trayectoria de Noemí parece ofrecer una respuesta implícita. Su recorrido profesional demuestra que los intereses evolucionan, que las oportunidades aparecen de manera inesperada y que las conexiones entre distintas disciplinas pueden generar propuestas de enorme valor.
Más que perseguir una única definición de éxito o una vocación inmutable, su experiencia invita a desarrollar la flexibilidad necesaria para adaptarse a los cambios sin perder la coherencia interna.
En un entorno profesional cada vez más dinámico, la capacidad de explorar, aprender y reconstruir el propio camino se convierte en una competencia tan importante como cualquier conocimiento técnico. La historia de Noemí Oliva demuestra que, en muchas ocasiones, el propósito no se encuentra antes de empezar a caminar, sino precisamente mientras se avanza.



































