Javier Sirvent, considerado uno de los divulgadores tecnológicos más provocadores del entorno hispano, compartió su visión sobre el avance imparable de la inteligencia artificial (IA) en una conversación dinámica, entretenida y reveladora. Desde sus inicios como ingeniero de sonido hasta convertirse en un referente de la transformación digital, Sirvent ha estado siempre rodeado de máquinas, inventando soluciones y anticipando lo que la tecnología traería al mundo empresarial y social.
“Me he pasado la vida contándole a la gente lo que iba a producir la tecnología”, afirma, y recuerda cómo hace casi dos décadas ya advertía a grandes empresas sobre la importancia de la adaptación digital, como cuando demostró a Grupo Zena que su página web no era visible en un móvil Nokia, anticipando la revolución del smartphone.
La inteligencia artificial no destruirá a la humanidad, pero sí sus rutinas
Frente al alarmismo generalizado, Sirvent pone los pies en la tierra. Para él, no es que la inteligencia artificial nos vaya a destruir, sino que existe una gran cantidad de personas que podrían “volverse locas” con su mal uso. Denuncia el mercado del miedo impulsado por “falsos expertos” y vendehumos que en apenas tres años han pasado de desconocer qué era un “Transformer” a ofrecer cursos sobre IA generativa.
“Ahora todo el mundo es experto en IA… pero hace tres años pensaban que los Transformers eran coches alienígenas que luchaban entre ellos”, ironiza.
En su opinión, estamos en un “momento Manhattan”, una referencia directa al desarrollo de la bomba atómica, donde los gobiernos y las grandes corporaciones invierten como nunca antes, sin que la sociedad comprenda aún del todo la magnitud del cambio.
Profesiones bajo amenaza (y las que tienen futuro)
Sirvent abordó una de las preocupaciones más extendidas entre trabajadores y empresarios: ¿qué empleos desaparecerán por culpa de la IA? Su respuesta es clara: todo empleo repetitivo, aburrido, sucio o peligroso será automatizado. Desde dependientes de tienda hasta personal de limpieza, pasando por conductores de transporte público y administrativos, todos estos puestos están en proceso de transformación acelerada.
“En McDonald’s aumentaron un 30% la facturación cuando digitalizaron los pedidos”, explica, señalando cómo las máquinas son capaces de analizar comportamientos de consumo en tiempo real, algo impensable para un humano.
Respecto a los docentes, afirma que deberán adaptarse: “La IA ya supera los 140 de coeficiente intelectual. Los profesores tienen que aprender a enseñar con ella, no contra ella”.
No obstante, Sirvent insiste en que la tecnología también abre nuevas puertas. Aconseja a los jóvenes que se dediquen a lo que los apasione, pero con una clara orientación al entorno digital. “Tú no serás nadie si no eres viral”, afirma con contundencia.
La clave es adaptarse con humildad y conciencia tecnológica
Una constante en su discurso es la humildad. Javier Sirvent no se autoproclama “experto”, aunque su conocimiento sea profundo. “Ser experto en lo más exponencial que ha ocurrido en la humanidad exige humildad”, señala.
Para él, la clave es la adaptación. Recomienda a los jóvenes formarse en habilidades digitales, no como una obligación, sino como una oportunidad para destacar en un entorno saturado. “Cuanto más nicho tengas, mejor. Serás relevante si sabes segmentar y especializarte”, aconseja.
También fue crítico con la lentitud de la administración pública en adoptar estas nuevas tecnologías, mencionando cómo aún espera una subvención para su cargador de coche eléctrico que solicitó hace año y medio. “Somos seres neandertales con instituciones medievales”, denuncia.
Tecnología de los dioses, aplicada en lo cotidiano
Sirvent utiliza una frase potente para describir este momento: “Estamos utilizando tecnología de los dioses”. La democratización de herramientas de IA, la accesibilidad a modelos avanzados y su integración en la vida cotidiana, desde aspiradoras hasta vehículos autónomos, está remodelando todas las industrias.
“El que no se digitalice, se queda atrás. Pero no hay que tener miedo: hay que aprender”, afirma. Su visión no es apocalíptica, sino de alerta y preparación: hay que actuar con inteligencia y responsabilidad frente a una tecnología que ya no es del futuro, sino del presente.



































