En el programa 023 de Tinku Emprendedores, Beatriz Martín Polo conectó en directo con Dubái para conversar con Tomás Gracia Albert, experto en ventas y creador de una metodología centrada en la venta a través de WhatsApp. Bajo el título ¿Cómo vender por WhatsApp?, la entrevista se convirtió en una auténtica clase magistral sobre neuroventa, mentalidad emprendedora y marca personal.
Tomás Gracia no tardó en dejar clara su visión: vender no es presionar, persuadir ni convencer. Para él, vender es compartir amor. Una afirmación que puede sorprender, pero que resume su filosofía: la venta es el acto de solucionar problemas y de poner los dones y talentos propios al servicio de los demás.
Vender es emoción, no lógica
Uno de los pilares de su metodología se apoya en un dato contundente: la venta es en un ochenta por ciento emocional y en un veinte por ciento racional. Desde esta perspectiva, la elección del canal no es casual.
Si la venta es conexión emocional, el canal debe facilitar esa conexión. Y en el contexto actual, el canal de comunicación más utilizado entre personas es WhatsApp. Es el espacio donde se comparten mensajes íntimos, declaraciones importantes y conversaciones cotidianas con familiares y amigos. Por tanto, si se quiere generar una relación auténtica con un potencial cliente, utilizar el canal donde ya existe cercanía emocional tiene sentido estratégico.
Tomás explica que la herramienta no está obsoleta; lo que puede quedarse obsoleto es la forma en que se utiliza. WhatsApp no es el problema. La falta de estrategia y de mentalidad adecuada sí lo es.
De experimento a 43 lanzamientos y más de 77.000 participantes
El origen de esta metodología se remonta a 2019, cuando realizó su primera prueba beta y su primer lanzamiento digital a través de WhatsApp. Desde entonces, ha llevado a cabo 43 lanzamientos y ha formado gratuitamente a más de 77.000 personas en ventas mediante esta herramienta.
Estas cifras no solo reflejan alcance, sino consistencia. El mensaje que transmite es claro: el éxito en ventas no depende de una acción aislada, sino de una estrategia sostenida en el tiempo, respaldada por datos y repetición consciente.
Para muchos emprendedores, enviar un único mensaje y no obtener respuesta puede interpretarse como fracaso. Sin embargo, Tomás insiste en la importancia de entender la estadística y la métrica. Un mensaje no es data. Cincuenta mensajes tampoco lo son si no existe un histórico que permita analizar ratios de conversión y ajustar la estrategia.
El inicio de la conversación: interés genuino
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue el paso a paso para iniciar una conversación de ventas en WhatsApp sin resultar invasivo.
La clave, según explica, es mostrar interés genuino por la persona. Vender no va del vendedor, va del cliente. Antes de presentar un producto, es imprescindible preguntar cómo está la otra persona, entender su situación actual y diagnosticar si realmente se le puede ayudar.
La secuencia que propone es clara: conexión sincera, diagnóstico, cualificación y, solo si procede, presentación de la solución. Incluso contempla la posibilidad de decir “esto no es para ti” si el producto no encaja. La ética es una parte central de su discurso. Vender no es perjudicar, sino resolver.
Este enfoque desplaza el foco del cierre a la relación. Cuando la decisión final se toma en beneficio del cliente y no del vendedor, la confianza aumenta y la resistencia disminuye.
Persistencia, formación y respeto por el emprendimiento
Tomás también aborda uno de los mayores desafíos del emprendimiento: la frustración ante los “no” o el silencio.
Su mensaje es contundente. Emprender es una profesión y debe respetarse como tal. Así como nadie ejercería de abogado o arquitecto sin formación, tampoco debería emprenderse sin preparación en marketing y ventas.
Insistir, persistir y no desistir es parte del proceso, pero siempre desde la estrategia y la formación. La paciencia, recuerda, es la reina de las ciencias. Y los resultados llegan cuando se combinan datos históricos, análisis y acción constante.
Además, subraya que el próximo cliente aún no conoce al emprendedor. Es responsabilidad del profesional aparecer en su vida mediante el marketing digital adecuado. El recorrido natural pasa por redes sociales, lista de correo y finalmente comunidad de WhatsApp, donde se intensifica la relación mediante contenido de valor.
Elevar el nivel de conciencia antes de vender
Una vez que el potencial cliente forma parte de la comunidad de WhatsApp, el trabajo no consiste en vender inmediatamente, sino en elevar su nivel de conciencia.
Esto implica ayudarle a entender que tiene un problema concreto y que existe una solución. También supone liberarle de la culpa y demostrarle que otras personas en su misma situación ya han logrado resultados.
A través de clases gratuitas, contenidos formativos y herramientas como Zoom, se genera confianza y autoridad de manera simultánea. Cuando ambas confluyen, aparece el deseo de compra de forma natural.
La pregunta que surge en la mente del prospecto no es cuánto cuesta, sino cómo será la experiencia de pago si lo gratuito ya aporta tanto valor.
Mentalidad emprendedora: los tres consejos clave
En un momento especialmente personal de la entrevista, Tomás compartió los tres consejos que le daría al joven emprendedor que fue hace más de tres décadas.
El primero es permanecer humildemente enseñable. El aprendizaje continuo es la base de la evolución. El segundo es no vender nada que no se vendería a la propia madre. La ética y la coherencia son innegociables. El tercero es comprender que siempre se paga un precio: o por mentores o por errores. Contar con un mentor acorta la curva de aprendizaje y acelera el proceso hacia el punto deseado.
Estos principios no solo hablan de ventas, sino de identidad profesional y responsabilidad personal.
Inteligencia artificial sí, pero sin perder la esencia humana
La conversación también abordó el avance de la inteligencia artificial y la tentación de automatizar completamente los procesos de venta.
Tomás reconoce que la inteligencia artificial es una revolución que facilita procesos y libera tiempo. Sin embargo, defiende que hay algo que nunca podrá ser sustituido: la emoción humana.
La venta, al ser mayoritariamente límbica, necesita autenticidad. Delegar tareas repetitivas es eficiente, pero la conexión emocional debe mantenerse. La esencia humana es el factor diferencial que ninguna máquina puede replicar.
Marca personal: el trampolín de la venta
En el tramo final, la entrevista giró hacia la importancia de la marca personal. Tomás fue claro: las personas compran a personas. Compran energía, valores y autenticidad.
La marca personal no es una estrategia superficial, sino la expresión genuina de quién es el emprendedor. Cuando alguien transmite su misión y su esencia sin artificios, genera atracción natural. Quien debe conectar, conecta.
En un entorno saturado de automatización y mensajes masivos, la autenticidad se convierte en el mayor activo competitivo.
Una venta basada en conciencia y coherencia
La entrevista con Tomás Gracia Albert dejó una conclusión poderosa para la audiencia de Tinku Emprendedores: vender por WhatsApp no es una táctica oportunista, sino una estrategia fundamentada en la neurociencia, la estadística y la ética.
No se trata de enviar mensajes indiscriminados, sino de construir relaciones, aportar valor y generar confianza antes de presentar una oferta. Se trata de entender que el canal es importante, pero la mentalidad lo es aún más.
En un momento donde muchos emprendedores buscan fórmulas rápidas, la propuesta de Tomás recupera lo esencial: conexión humana, formación constante y coherencia personal. Porque, como él mismo afirma, vender es compartir amor.



































