La transformación digital ha dejado de ser una cuestión secundaria en las operaciones de compra y venta de compañías. Hoy, la tecnología se ha convertido en un elemento que puede acelerar una operación, mejorar la valoración de una empresa o incluso bloquear completamente una venta. Así lo explicó Ignacio Káiser, CEO de Twice Consulting, durante su participación en Tinku Tecnología junto a Alejandro Guerrero.
La conversación giró alrededor de un concepto cada vez más relevante en el ecosistema empresarial: la deuda tecnológica. Un término que hace referencia al deterioro digital acumulado por las compañías que no han actualizado sus sistemas, procesos y herramientas tecnológicas al ritmo que exige el mercado.
Káiser explicó que muchos empresarios continúan preguntándose cuánto vale su empresa cuando llega el momento de venderla, pero todavía son pocos los que se plantean cuánto costará poner al día toda la tecnología antes de cerrar la operación.
La tecnología ya pesa en las negociaciones de compra y venta
Según explicó Ignacio Káiser, el peso de la tecnología en las operaciones corporativas ha aumentado notablemente durante la última década. Aunque todavía no es el principal factor de decisión, sí representa ya una parte relevante de la valoración.
El CEO de Twice Consulting señaló que actualmente la tecnología puede influir entre un 20% y un 30% en una operación de compraventa, especialmente cuando el comprador es profesional y cuenta con equipos especializados en análisis empresarial.
Sin embargo, todavía existe una gran diferencia entre empresas aparentemente similares. Dos compañías pueden tener balances parecidos y modelos de negocio equivalentes, pero esconder realidades completamente distintas a nivel tecnológico.
“La empresa puede tener un ERP y parecer que está digitalizada, pero si ese ERP está desactualizado, realmente sirve de muy poco”, explicó Káiser.
Los costes ocultos que aparecen en una due diligence
Uno de los momentos más delicados en cualquier proceso de venta es la revisión técnica y financiera previa a la adquisición. Ahí es donde aparecen muchas veces los problemas tecnológicos que reducen el valor de la compañía.
Ignacio Káiser comparó esta situación con la compra de una vivienda deteriorada. Aunque dos inmuebles tengan las mismas dimensiones y ubicación, nadie pagaría el mismo precio por uno que requiere una reforma completa.
Con las empresas ocurre exactamente igual. Si la infraestructura tecnológica necesita una actualización profunda, el comprador descontará ese coste directamente del precio final.
“Las empresas están obligadas a mantener actualizados sus activos tecnológicos si quieren conservar o aumentar su valor patrimonial”, afirmó.
El ejemplo de una empresa que perdió casi dos millones de euros de valoración
Durante la entrevista, Káiser compartió un caso real que refleja el impacto económico de la deuda digital.
Se trataba de una empresa familiar de distribución cuya venta comenzó con una valoración cercana a los 4,5 millones de euros. Sin embargo, durante la due diligence el comprador detectó numerosas carencias tecnológicas y problemas de digitalización.
El resultado fue inmediato. La oferta se redujo hasta los 2,9 millones de euros.
El propietario rechazó inicialmente la propuesta, pero un año después terminó aceptando una operación todavía inferior, cercana a los 2,7 millones.
“La deuda digital terminó costándole casi dos millones de euros”, explicó Káiser.
Qué revisa un comprador profesional antes de adquirir una empresa
El CEO de Twice Consulting detalló cuáles son los principales elementos tecnológicos que los compradores profesionales revisan actualmente en una operación corporativa.
Entre ellos destacó la existencia de sistemas ERP modernos y actualizados, plataformas CRM correctamente implantadas, integración entre sistemas, automatización de procesos y medidas de ciberseguridad.
A estos factores se suma ahora un nuevo elemento: la inteligencia artificial.
Káiser señaló que la IA todavía se encuentra en una fase temprana dentro del tejido empresarial, pero considera que en los próximos años será un aspecto importante dentro de las operaciones de compra y venta.
“Si una empresa se prepara para venderse en dos o tres años, debe incorporar la inteligencia artificial de forma racional y selectiva”, comentó.
La velocidad de cierre también depende de la tecnología
Otro de los aspectos que destacó Ignacio Káiser es la relación directa entre madurez tecnológica y velocidad de cierre de una operación.
Las empresas con sistemas integrados, información ordenada y procesos digitalizados permiten realizar due diligence mucho más rápidas y eficientes.
Por el contrario, aquellas organizaciones que todavía dependen del Excel, el papel o sistemas fragmentados generan retrasos importantes durante las auditorías.
“Una empresa con sistemas integrados puede reducir significativamente el tiempo de cierre y mejorar incluso el precio de venta”, aseguró.
El gran problema sigue siendo la resistencia al cambio
Aunque muchas compañías reconocen la importancia de modernizar sus sistemas, la implantación tecnológica continúa siendo uno de los procesos más complejos dentro de una organización.
Káiser recordó que existen grandes empresas internacionales que tuvieron que abandonar proyectos de implantación ERP multimillonarios debido a la resistencia interna de los equipos.
En este sentido, destacó que el verdadero desafío no siempre es tecnológico, sino humano.
“Las personas pueden convertirse en la principal barrera para la transformación digital”, explicó.
Las pymes siguen sobrecomprando tecnología
Otro de los puntos más interesantes de la conversación fue la reflexión sobre la sobrecompra tecnológica en pequeñas y medianas empresas.
Según Káiser, muchas compañías adquieren herramientas excesivamente complejas impulsadas por grandes campañas comerciales, aunque luego solo utilizan una pequeña parte de sus funcionalidades.
El problema se agrava porque muchas pymes carecen de perfiles estratégicos especializados en tecnología.
Por ello, defendió la figura del consejero asesor tecnológico como apoyo independiente para ayudar a los empresarios a tomar decisiones más racionales sobre inversión digital.
“Muchas empresas compran más tecnología de la que realmente necesitan”, afirmó.
La tecnología ya es una cuestión estratégica
A lo largo de la entrevista quedó clara una idea central: la tecnología ha dejado de ser únicamente un soporte operativo para convertirse en un elemento estratégico directamente vinculado al valor empresarial.
Los compradores profesionales ya no solo analizan balances o cifras de facturación. También evalúan el estado de los sistemas, la capacidad de integración, la seguridad digital y la preparación tecnológica de las compañías.
En un contexto donde la inteligencia artificial, la automatización y la ciberseguridad avanzan rápidamente, las empresas que no actualicen su estructura digital podrían ver reducido su atractivo en futuras operaciones corporativas.
Como resumió Ignacio Káiser durante la conversación, “el deterioro tecnológico es ya una barrera real para vender una empresa”.
Frases destacadas:
“Las empresas están obligadas a mantener actualizados sus activos tecnológicos si quieren conservar su valor.”
“La deuda digital terminó costándole casi dos millones de euros.”
“Las personas pueden convertirse en la principal barrera para la transformación digital.”
“Una empresa con sistemas integrados puede reducir significativamente el tiempo de cierre.”
“Muchas empresas compran más tecnología de la que realmente necesitan.”



































