En un episodio más de Tinku Café hablamos con María Leda, artista especializada en pintura, coach creativa y acompañante en procesos de transformación personal y espiritual. La conversación gira en torno al síndrome del impostor, una experiencia común tanto en el mundo artístico como en el emprendimiento.
Una sombra silenciosa en la vida profesional
El síndrome del impostor afecta a más del 70% de las personas en algún momento de sus vidas. Este fenómeno psicológico se manifiesta como una constante duda sobre los propios logros, el sentimiento de no ser lo suficientemente bueno y el temor de ser descubierto como un fraude.
Para los emprendedores y artistas, esta sensación se intensifica debido a la incertidumbre constante y la exposición pública de su trabajo. Alejandro Guerrero lo comenta desde su experiencia personal en Tinku, relatando cómo este síndrome incluso se coló en la narrativa de los comienzos del canal, comparándose con grandes cadenas y sus recursos aparentemente inalcanzables.
María Leda: ser artista y creer en uno mismo
María Leda comparte cómo este síndrome ha impactado su propio recorrido como artista y coach. Asegura que, aunque hoy confía en su arte y misión, durante mucho tiempo ella misma se cuestionó si realmente tenía el derecho de llamarse artista. “¿Quién te crees tú que eres para ser artista?”, confiesa que fue una pregunta constante en su mente.
Incluso después de demostrar su talento, muchos la han descalificado con comentarios despectivos como “¿qué tal con tus pinturitas?”. Sin embargo, esos momentos de duda la han ayudado a fortalecer su confianza y compromiso con su propósito.
El artista-emprendedor: una doble batalla
El testimonio de María Leda va más allá del arte. Habla de las creencias limitantes que acompañan a muchos creadores, como la idea de que el verdadero artista debe ser pobre o que solo se valida su obra cuando alguien decide comprarla. Estas creencias perpetúan el síndrome del impostor y dificultan el proceso de emprender desde el arte.
“Primero me ha costado ser artista y ahora artista y emprendedora. ¿Pero qué es eso?”, comenta María. Su proceso ha implicado crear proyectos propios, validarlos, y enfrentarse constantemente a la duda interna de si tiene lo necesario para ofrecer valor a través de sus iniciativas.
El poder de compararse consigo mismo
Uno de los momentos más reflexivos del programa surge cuando María Leda y Alejandro Guerrero coinciden en que la comparación con otros es uno de los mayores catalizadores del síndrome del impostor. Alejandro comparte que ha aprendido a compararse consigo mismo, evaluando su evolución y crecimiento personal y profesional como una forma más sana de medir el progreso.
“Quizás no estoy en el nivel óptimo, pero si me comparo con mis versiones anteriores sí que puedo percibir esa mejora”, afirma Alejandro. Esta estrategia ha sido clave para lidiar con los miedos al invitar a figuras importantes a su canal y creer en la validez del proyecto de Tinku.
Afirmaciones y propósito: herramientas para combatir la duda
María Leda resalta la importancia de conocerse, confiar en uno mismo y tener claro un propósito para poder avanzar. Alejandro complementa con una herramienta práctica: el uso de afirmaciones positivas. Escuchar frases que refuerzan la confianza ha sido una técnica útil para afrontar sus miedos y sostener el proyecto de Tinku frente a grandes desafíos.
“Tenemos la reputación suficiente para invitar a cualquier persona de cualquier nivel”, repite como parte de sus afirmaciones diarias. Esta mentalidad ha sido fundamental para abrir puertas que antes parecían imposibles.
El síndrome del impostor como impulso
Lejos de ser solo una barrera, el síndrome del impostor puede convertirse en una motivación para mejorar. María Leda concluye que si no se lleva al extremo, este sentimiento puede empujar a hacer las cosas mejor, sin caer en la perfección, sino buscando una evolución constante.
Como cierre del programa, los presentadores lanzan una pregunta a la audiencia: “¿Qué haces tú como emprendedor para lidiar con el síndrome del impostor?” Un llamado a la reflexión colectiva sobre un fenómeno que, aunque silencioso, forma parte del camino de todo creador y profesional.



































