La entrevista a Natalia Tomassini, facilitadora visual y consultora en comunicación estratégica en NataTomTeach, pone el foco en una disciplina que está transformando la manera en la que empresas y profesionales comunican ideas: el visual thinking. En un entorno donde la sobrecarga de información y la complejidad de los procesos dificultan la toma de decisiones, su propuesta se presenta como una alternativa eficaz para sintetizar, conectar y recordar.
De Argentina al mundo corporativo: una trayectoria con mirada visual
Natalia Tomassini comparte un origen multicultural que combina raíces europeas con identidad argentina, un contexto que, según se desprende de la conversación, ha influido en su sensibilidad hacia la creatividad y la comunicación. Su trayectoria profesional no comenzó en el ámbito visual, sino en la informática, donde acumuló dos décadas de experiencia. Este recorrido le permitió identificar de primera mano las ineficiencias en la comunicación corporativa, especialmente en entornos dominados por reuniones extensas, documentación compleja y procesos difíciles de implementar.
Ese conocimiento técnico, combinado con su evolución hacia la facilitación visual, le ha permitido desarrollar una metodología que conecta lo estratégico con lo visual, aportando claridad en contextos donde tradicionalmente predominaba la confusión.
Qué es el visual thinking y por qué funciona
Durante la entrevista, Tomassini define el visual thinking como un lenguaje que utiliza imágenes para comunicar ideas. No se trata de habilidades artísticas avanzadas, sino de la capacidad de representar conceptos mediante elementos simples como círculos, flechas o palabras clave. Esta accesibilidad es clave para su adopción en entornos empresariales.
El fundamento de su eficacia tiene una base biológica. Según explica, una gran parte de las neuronas del cerebro humano están orientadas al procesamiento visual. Esto implica que la información presentada de forma gráfica no solo se comprende mejor, sino que también se retiene durante más tiempo.
El visual thinking no pretende sustituir a los documentos tradicionales, sino complementarlos. Su valor reside en la síntesis, en la capacidad de ofrecer una visión global que permita entender rápidamente los puntos clave de cualquier proceso, reunión o estrategia.
La toma de notas visuales: de la linealidad al impacto
Uno de los aspectos más llamativos de esta disciplina es la toma de notas en tiempo real durante conferencias o reuniones. Mientras un ponente desarrolla su discurso, el facilitador visual crea un mapa gráfico que recoge las ideas principales. Este proceso, que puede realizarse tanto en formato físico como digital, genera un resultado final que permite visualizar de un solo vistazo todo lo tratado.
Tomassini destaca que esta técnica no es exclusiva de expertos, sino una habilidad que puede entrenarse. La clave está en la escucha activa y en la capacidad de filtrar la información relevante. El resultado es un “pantallazo” global que evita la pérdida de información habitual en las presentaciones lineales.
Una herramienta ancestral que vuelve a cobrar protagonismo
El uso de imágenes para comunicar no es una innovación reciente. Tal y como se menciona en la entrevista, las primeras formas de comunicación humana ya utilizaban representaciones visuales para contar historias. Desde las pinturas rupestres hasta los sistemas simbólicos de las primeras civilizaciones, el dibujo ha sido siempre una herramienta esencial.
Sin embargo, este lenguaje se ha ido relegando con el tiempo, asociándose únicamente al ámbito artístico. Tomassini reivindica su recuperación como herramienta universal de comunicación, destacando que todos los seres humanos tienen la capacidad de utilizarlo, aunque muchas veces se vea limitada por creencias adquiridas durante la educación.
Creatividad reprimida y empresas que buscan recuperarla
Uno de los puntos críticos abordados durante la conversación es la pérdida de creatividad a lo largo del desarrollo educativo. Desde edades tempranas, los sistemas tradicionales tienden a encorsetar la expresión, limitando la espontaneidad y el uso del dibujo como herramienta comunicativa.
En contraste, muchas empresas están impulsando espacios de innovación donde se fomenta precisamente lo contrario: escribir en paredes, utilizar post-its o dibujar ideas. Este cambio responde a la necesidad de generar entornos más colaborativos y dinámicos, donde la creatividad tenga un papel activo en la resolución de problemas.
Impacto en el entorno corporativo: reuniones más eficaces
El visual thinking encuentra una de sus aplicaciones más claras en el ámbito empresarial, especialmente en la gestión de reuniones. Frente a la denominada “reunionitis”, caracterizada por encuentros poco productivos y exceso de información, esta metodología aporta dinamismo y claridad.
Tomassini subraya que cuando los equipos incorporan herramientas visuales, las reuniones se transforman. La información se construye de manera colectiva, se visualiza en tiempo real y permite ajustes inmediatos. Además, facilita la conexión entre sesiones, ya que las imágenes ayudan a recordar lo trabajado anteriormente.
Este enfoque no solo mejora la eficiencia, sino que también incrementa la implicación de los participantes, al convertirlos en parte activa del proceso.
El poder de las historias en la gestión del cambio
Otro de los aspectos relevantes que destaca la entrevistada es la importancia de las historias en el entorno empresarial. En procesos de cambio, como la implementación de nuevos procedimientos, no basta con comunicar instrucciones. Es necesario generar comprensión y conexión.
El uso de narrativas visuales permite explicar no solo el qué, sino también el porqué. Esto facilita la adopción de nuevos procesos, ya que las personas entienden su papel dentro del conjunto y cómo contribuyen al objetivo global.
Tomassini señala que muchos procesos fracasan porque no se comunican de forma efectiva. Documentos extensos y complejos suelen ser ignorados, mientras que una representación visual puede captar la atención y facilitar la comprensión.
Visual thinking como herramienta de autoconocimiento
Más allá de su aplicación en equipos, el visual thinking también tiene un impacto a nivel individual. Según explica, dibujar ideas ayuda a ordenar el pensamiento, a hacer tangible lo abstracto y a clarificar objetivos.
Esta dimensión personal convierte la disciplina en una herramienta no solo de comunicación, sino también de reflexión. Permite estructurar ideas, identificar problemas y encontrar soluciones de manera más intuitiva.
Dibuja fuera de la caja: una invitación a simplificar
El libro de Natalia Tomassini, “Dibuja fuera de la caja”, recoge muchos de estos conceptos y ofrece una guía práctica para iniciarse en el visual thinking. A lo largo de la entrevista, se destaca especialmente su enfoque accesible, que invita a cualquier persona a dar sus primeros pasos sin necesidad de conocimientos previos en dibujo.
Uno de los mensajes clave es el valor de la simplificación. A través de elementos básicos, es posible representar ideas complejas y generar conversaciones que permitan profundizar en ellas. Incluso la representación de emociones mediante dibujos sencillos puede abrir nuevas vías de análisis y mejora en los procesos.
Hacia una comunicación más humana y efectiva
La conversación concluye con una reflexión sobre la necesidad de humanizar la comunicación en las organizaciones. En un contexto marcado por la digitalización y la sobreinformación, herramientas como el visual thinking permiten recuperar la claridad, la conexión y la creatividad.
La propuesta de Natalia Tomassini no se limita a una técnica, sino que plantea un cambio de enfoque. Se trata de volver a una forma de comunicación más natural, apoyada en imágenes, historias y participación activa. Un enfoque que, lejos de ser una tendencia pasajera, responde a una necesidad estructural de las empresas actuales.



































