En una nueva entrega de Tinku Emprendedores, Beatriz Martín Polo entrevista a Pablo Suárez, un joven emprendedor que ha vivido en carne propia el significado de la palabra «quiebra». Pero lejos de hundirse, Pablo ha utilizado ese duro revés como trampolín para reinventarse, lanzar nuevos proyectos y construir un camino más sólido hacia el éxito.
La quiebra como inicio de un nuevo camino
Pablo comienza con una reflexión directa: para él, quebrar no es fracasar, es aprender.
«No me gusta la palabra fracaso, me gusta la palabra aprendizaje», afirma con contundencia
Esta visión, que choca con la narrativa tradicional del emprendimiento como una historia lineal de éxitos, permite abrir la puerta a un relato más realista y enriquecedor.
La quiebra, como él explica, fue el resultado de una serie de factores que confluyeron durante la pandemia. Su empresa creció demasiado rápido vendiendo mascarillas, pero no estaba preparada ni estructural ni mentalmente para sostener ese crecimiento.
«Hay una muerte también que se llama muerte por éxito», recuerda
Un crecimiento descontrolado y la falta de preparación
La historia de Pablo da cuenta de cómo un negocio puede colapsar no solo por falta de ventas, sino por exceso de ellas. Cuando la demanda explotó, los plazos de entrega pasaron de tres a treinta días, y el equipo no estaba preparado para ese ritmo.
«No teníamos un plan de contingencia, y al final te ves en el declive total», reconoce
También hubo un desgaste personal severo. Pablo trabajaba jornadas extenuantes, vivía lejos de su entorno familiar y terminó colapsando física y mentalmente.
“El cuerpo me tumbó en la cama durante dos días. No me podía levantar, sin fuerzas”
Fue el aviso definitivo: tenía que parar.
La decisión de cerrar y empezar desde cero
La quiebra llegó de forma inevitable. Pablo y su socio iniciaron un proceso de concurso de acreedores y liquidación de activos. Con una deuda personal significativa, Pablo volvió a Asturias “con una mano delante y otra detrás”.
Pero el impulso emprendedor nunca se apagó. A pesar de todo, decidió no buscar un empleo convencional. En su lugar, volvió a retomar su antigua empresa digital, la que había descuidado por centrarse en la fábrica. Además, comenzó a ofrecer asesorías en e-commerce y ventas online, lo que derivó en la creación de su actual proyecto: Territorio FBA.
El nacimiento de Territorio FBA
Territorio FBA es hoy una academia de formación especializada en comercio digital. Pablo construyó este proyecto a partir de las necesidades que él mismo vivió y de los aprendizajes adquiridos en su etapa anterior.
“Todo surge a partir de consultorías, luego un programa de formación, y al final, se crea una metodología”, explica
Hoy, la academia es uno de los pilares de su actividad, junto con sus tiendas online.
La formación como inversión clave
Uno de los aspectos que Pablo destaca como decisivo en su recuperación es la formación. En un momento de máxima incertidumbre y sin liquidez, decidió invertir más de 15.000 euros en un programa formativo.
“Fue lo que me sacó del agujero”, asegura
Para Pablo, invertir en formación no es opcional: es esencial.
“Dentro del camino lento, es el camino más rápido”, sentencia
Su filosofía es clara: siempre busca aprender de los mejores, incluso en temas como inteligencia artificial, donde también ha empezado a formarse.
De la infoxicación a la acción
Pablo advierte sobre el peligro de caer en la “infoxicación”, el exceso de información que paraliza en lugar de impulsar.
“La gente cree que lo que le falta es conocimiento, pero lo que le falta es acción”, comenta
Por eso insiste en que invertir en formación solo tiene sentido si se acompaña de ejecución.
“He comprado formaciones caras que no he aprovechado por no aplicarlas”, confiesa
La clave está en accionar.
Elegir al mentor adecuado
Al final de la entrevista, Pablo da pistas valiosas sobre cómo seleccionar un mentor. Para él, un buen mentor debe haber vivido el proceso que enseña y estar presente, acompañando al alumno en el “campo de batalla”. Diferencia claramente entre un mentor y un profesor:
“El mentor ha pasado por lo que tú estás pasando. El profesor sabe la teoría”
Para él, la formación debe ser transformacional. No basta con recibir información, debe haber un cambio real en la mentalidad y los resultados del alumno.
Una visión realista del emprendimiento
Pablo rompe con los mitos del emprendedor perfecto. Reconoce que la mentalidad, el entorno, la formación y la acción son fundamentales para superar cualquier caída.
“La palabra quiebra me ha permitido estar donde estoy”, concluye
Su historia es una muestra viva de que, en el emprendimiento, caer no es el final. Es, a menudo, el comienzo de un nuevo camino, más sabio, más fuerte y mejor enfocado.



































