En el programa EMP-023 de Tinku Emprendedores, la presentadora Beatriz Martín Polo conversa con Silvia Escribano Cuerva, CEO y cofundadora de Human & Blooming, sobre un asunto que atraviesa de lleno la realidad de cualquier empresario: la gestión emocional como base del éxito.
En un entorno donde abundan las formaciones en ventas, embudos y estrategias digitales, Silvia Escribano pone el foco en lo esencial. Si el emprendedor no sabe gestionar lo que ocurre en su mente y en sus emociones, todo lo demás pierde consistencia. El negocio nunca estará mejor que la persona que lo lidera.
El bienestar como ventaja competitiva
Silvia Escribano defiende una idea clara: el bienestar no es un lujo, es una responsabilidad.
“Nadie puede cuidar de ti mejor que tú”, afirma durante la entrevista
Para ella, ponerse en el centro no es un acto egoísta, sino una decisión estratégica. Cuando el emprendedor elige estar bien, todo su entorno profesional se beneficia.
La clave no está en teorizar sobre equilibrio o felicidad, sino en preguntarse cada día qué puede hacer para sostenerse emocionalmente. Su enfoque es práctico. Habla de herramientas, de hábitos diarios y de decisiones conscientes. No promete días perfectos, sino la capacidad de elegir la actitud frente a los desafíos.
Desde su experiencia personal y profesional, insiste en que el éxito no depende de la ausencia de obstáculos, sino de la forma en que se afrontan. La vida reta constantemente al emprendedor, y solo quien aprende a mantenerse centrado puede sostener el crecimiento en el tiempo.
Ser uno mismo en cualquier circunstancia
Uno de los aspectos más destacados de la conversación es la importancia de la coherencia personal. Silvia relata cómo, viajando con frecuencia a Chile, alguien le dijo que lo mejor de ella era que era fiel a sí misma. Esa autenticidad, lejos de ser un rasgo espontáneo, es el resultado de un trabajo interior constante.
Muchos profesionales cambian según el entorno o las personas con las que interactúan. Para un emprendedor, esa falta de solidez puede convertirse en una fuente de desgaste y decisiones erráticas. Mantener la identidad propia en cualquier circunstancia es, según explica, una de las grandes competencias del liderazgo actual.
En este contexto, menciona el informe del Foro Económico Mundial y la relevancia de la habilidad “aprender a aprender” en un entorno cada vez más líquido y veloz. Para poder desarrollar esa competencia, primero es necesario saber quién se es, cuáles son las fortalezas y cuáles las áreas de mejora. Sin autoconocimiento no hay aprendizaje real.
La humildad como pilar del crecimiento
La entrevista también aborda un punto sensible para muchos empresarios: delegar. Reconocer que no se sabe todo y que otras personas pueden hacer mejor determinadas tareas exige una dosis elevada de humildad.
Silvia Escribano subraya que esta actitud solo es posible cuando el emprendedor está bien posicionado internamente. Delegar no implica sentirse inferior, sino comprender que el negocio crece cuando se rodea de talento especializado. La seguridad interior permite admirar a otros sin sentirse amenazado.
Esa fortaleza emocional no surge de manera automática. Ella misma explica que, además de formarse y estudiar, dedica tiempo diario a trabajarse a sí misma. Reconoce que no todos los días son fáciles y comparte experiencias personales, como la pérdida temprana de su padre, que no supo gestionar en su momento y que terminó pasándole factura. Lejos de victimizarse, utiliza esas vivencias como aprendizaje.
De la queja al aprendizaje consciente
Un cambio fundamental en su mentalidad fue sustituir la pregunta “¿por qué me pasa esto?” por “¿qué puedo aprender de esta situación?”. Este giro transforma por completo la experiencia emocional.
El emprendedor se enfrenta a jornadas intensas, contratiempos y decisiones difíciles. Cuando la acumulación de problemas amenaza con desbordar el día, Silvia propone una herramienta sencilla y accesible: la pausa. Pararse, respirar y observar lo que está ocurriendo internamente.
Nombrar la emoción es el primer paso. Identificar si se trata de rabia, miedo o frustración reduce su intensidad. Este ejercicio, aparentemente simple, genera claridad y evita que la reacción automática tome el control.
La respiración como aliada estratégica
Entre las herramientas prácticas que comparte, la respiración ocupa un lugar central. Dos o tres respiraciones profundas por la nariz pueden marcar la diferencia en un momento de tensión. Según explica, cuando se respira por la boca el cerebro interpreta una señal de alerta. En cambio, la respiración nasal profunda comunica calma al sistema nervioso.
Esta técnica permite recuperar el equilibrio y formular una pregunta clave: qué necesito en este momento para dar lo mejor de mí. Escuchar la intuición, sostiene, es una habilidad que se entrena y que rara vez engaña cuando existe conexión interior.
Para el emprendedor, esta capacidad de autorregulación es determinante. Sin ella, la toma de decisiones se contamina por impulsos y estados emocionales intensos.
La ciencia detrás de las emociones
En la parte más técnica de la entrevista, Silvia explica que las emociones tienen su origen en el cerebro, concretamente en el sistema límbico. Menciona la amígdala como una estructura fundamental en la gestión del miedo y otras emociones intensas.
Cuando la emoción es muy fuerte, la amígdala se activa de manera intensa y puede limitar la capacidad de razonamiento y de toma de decisiones. Para un empresario, actuar desde ese estado supone un riesgo considerable.
Describe el proceso decisional como una secuencia en la que primero interviene la emoción, después el razonamiento a través del córtex prefrontal y, finalmente, nuevamente la emoción en el instante de decidir. Comprender este ciclo permite al emprendedor no negarse la emoción, sino gestionarla antes de actuar.
Un manual para vivir en tiempos complejos
Silvia Escribano es autora del libro Un manual para vivir, una obra que recoge experiencias reales y herramientas prácticas para afrontar situaciones universales como fracasos, rupturas o duelos.
Lejos de ofrecer recetas únicas, plantea una “bandeja de opciones” para que cada persona encuentre la herramienta que mejor encaje con su momento vital. Reconoce que el cerebro está diseñado para sobrevivir, no para ser feliz, lo que implica que el bienestar requiere atención y entrenamiento constante.
Este planteamiento conecta directamente con el mundo del emprendimiento. En un entorno competitivo y cambiante, la resiliencia y la autoconciencia se convierten en activos estratégicos.
Mentalidad imparable desde la calma
La conversación concluye con una reflexión clara: desarrollar una mentalidad imparable no significa vivir en euforia permanente, sino aprender a tomar decisiones desde la calma.
Estar atentos a las señales internas, aceptar las propias limitaciones, practicar la pausa y elegir la actitud ante cada desafío son los pilares que propone Silvia Escribano. Para el emprendedor, este trabajo interior no es opcional, sino el fundamento sobre el que se construye cualquier estrategia de negocio.
La gestión emocional deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una competencia empresarial de primer nivel. En palabras que resumen el espíritu de la entrevista, cuando el líder está bien, el negocio también lo estará.



































