Todos tenemos talento a pesar de ser diferentes
El programa de misión la luna del día de hoy ha sido muy especial, toca un tema controversial pero muy importante de poner sobre la mesa, y es que todos tenemos talento a pesar de ser diferentes, y esta visión puede cambiar. Ha sido instaurada desde el colegio; en las escuelas es frecuente que los profesores les dejen notas a los padres en los cuadernos de los estudiantes, con cosas como: “puede mejorar, tiene capacidades, no se esfuerza” y demás.
Lo cual realmente no era un refuerzo positivo; dejaba en evidencia a dos tipos de personas, las que funcionaban bien de acuerdo a los patrones de la sociedad y aquellos que no encajaban, por lo que eran tildados de “tontos” o “flojos”, jamás faltaron etiquetas; pero la realidad es que todos somos diferentes, con diferentes personalidades y capacidades.
Para una persona creativa y extrovertida, no es nada sencillo tolerar la rigidez de un sistema, de permanecer quieto en un solo sitio, pero no significa que exista un déficit, lo que realmente sucede es que el sistema de estudios de los colegios no deja espacio para conductas diferentes; si no encajas en él, serás calificado de manera negativa. Pío Salvador, experto en el tema nos orientará al respecto.
Personalidades y estilos de comportamiento
Son los términos correctos a emplear, ya que es lógico comportarse de una manera, pero siempre con la capacidad de cambiar, por lo que un alumno con la motivación suficiente se puede volver más organizado y mejorar la memoria y el comportamiento, puede ser difícil, pero no imposible de lograr.
El único inconveniente es el sistema educativo vigente, que fue creado en la época de la revolución industrial, formando personas para trabajar en una cadena de montaje, por tal motivo no existía espacio para los errores, puesto que si en una cadena de montaje te equivocas en una pieza, cuando llegaba al final de la construcción, terminaba siendo muy costoso. ¿La solución? Pues a los niños, que por lo general son muy creativos e inquietos, se les impuso un comportamiento serio al sentarlos en un pupitre.
El sistema educativo ha cambiado un poco, es algo que no se puede negar; en la actualidad se realizan más asambleas, trabajos en equipo, aumentan su participación, realizan debates, trabajos en grupo y demás proyectos. Antiguamente, tan solo era un aula donde el niño contaba con su espacio, sin interactuar con nadie más, entonces aquellos niños que no tenían la capacidad de permanecer sentados durante 6 horas eran catalogados como inquietos.
Estilos predominantes de comportamiento
Se representan mediante los colores azul, verde, rojo y amarillo. Las personas azules o verdes son aquellas con mayor tendencia a los procesos que a las metas, son personas que llevan un ritmo más lento, por lo general no les gustan los cambios, son analíticos y meticulosos. El azul prefiere los datos y la perfección, el verde prefiere la conexión análisis y trabajo en equipo.
Esta área fue definida y estudiada por William Marston, un psicólogo del siglo XX, demostró que todos tenemos una tendencia a un comportamiento específico en función de cuál sea el factor dominante.
Siguiendo el mismo ejemplo de arriba, si eres un estudiante azul o verde, estarás encantado con el espacio dado en el pupitre, porque podrás controlar perfectamente el área, pero para los rojos o amarillo, terminaba siendo un problema, no encajaban en el molde. Por ello el sistema educativo moderno emplea nuevas formas que han demostrado tener éxito, mediante mayor interacción e información visual, creatividad y espacio para ejecutar ideas.
La presión de los jóvenes de elegir una carrera a temprana edad
A nivel general el sistema educativo está organizado de forma que permita crear roles útiles para la sociedad, por ello es genérico y cumple con una serie de ramas y líneas de conocimiento que lamentablemente no se ajustan a todos los jóvenes, lo que puede llevarlos a cometer errores a la hora de elegir un destino profesional.
Antiguamente solo existían ciencias o letras, en la actualidad las opciones se han diversificado un poco, gracias a la parte de humanidades que deja mayor espacio para la creatividad. Aún así, ya nadie quiere adaptarse a roles profesionales, los jóvenes no quieren elegir algo para hacer toda la vida; las nuevas generaciones están muy lejos de pensar como sus padres, tienen una percepción completamente diferente del tema.
Sin embargo, la responsabilidad de las generaciones modernas sigue recayendo sobre los mayores, quienes tienen la responsabilidad de entender cómo piensan, para así poder ayudarlos. Los más jóvenes suelen tener dudas sobre qué hacer con sus vidas porque el mundo está cambiando muy deprisa, los puestos de trabajo no se relacionan con lo que había antes, son nuevos y desconocidos para que los padres puedan ofrecer consejos útiles y objetivos al respecto.
A todo esto, se suma que muchos miembros de las nuevas generaciones carecen de resiliencia y capacidad de gestionar el fracaso, pues han obtenido las cosas de forma más sencilla, así que no tienen tolerancia al fracaso ni a la frustración. De esa forma, en el mundo real ante el primer inconveniente en un trabajo, se vienen abajo.
El legado de los padres
Los padres suelen trabajar para darle más comodidades a los hijos, evitar su sufrimiento y a largo plazo ofrecerles más comodidades; los padres se sienten con la responsabilidad ética de evitarle a sus hijos las carencias o limitaciones que ellos han padecido.
Pío comenta que eso a largo plazo es contraproducente, pues los padres hacen tanto para que los hijos no sufran que el resultado final será que sufran en el sentido de que se convierten una generación que recibió todo hecho, no saben hacer las cosas y por ende fracasarán.
La búsqueda de talentos
Encontrar talentos puede no ser sencillo, existe una serie de preguntas que deben ser realizadas, la primera de ellas es a qué te dedicarías durante todo un día o toda una vida, aunque no cobraras por ello. Debe ser una actividad que la persona elija y diga que ha nacido para ello, que le guste y pueda hacer fácilmente, que se defina como bueno en esa labor y mejor, más hábil que los demás.
Luego de eso se plantea una de las interrogantes más importantes, ¿Te pagarían por hacer eso? ¿Existe una demanda de esa labor en el mercado? Pues la idea del talento que elijas expresar es que aporte un valor añadido a la sociedad. Otro punto muy importante, es que los talentos deben estar apoyados en los objetivos de vida y valores de cada persona.
Durante la entrevista se muestra un sketch sobre una idea de talento bastante divertida e interesante, mírala a continuación:
Los colores de cada personalidad
Como se comentaba al inicio, quien asignó colores a la personalidad fue William Marston, creador del polígrafo, y de la saga de comics de Wonder Woman. Pero su trabajo destaca por sus estudios en psicología en la universidad de Harvard, donde se dedicó a estudiar los estilos de comportamiento de las personas normales, es decir, aquellos que no padecían enfermedades mentales.
Basándose en 4 factores que presenta la teoría DISC, según sus siglas en inglés:
- Dominancia
- Influencia
- Estabilidad
- Cumplimiento
La personalidad siempre ha sido clasificada en base a 4 factores; en la época de los griegos se utilizaban los 4 temperamentos: Sanguíneo, colérico, melancólico y flemático; y previo a eso, se utilizaban los 4 elementos: aire, agua, fuego y tierra. Respecto al temperamento, es algo con lo que se nace; por ejemplo, los bebés pueden ser unos más nerviosos, otros lloran más o menos, son más pacientes, se ríen más, y no se trata de algo aprendido, son criaturas que acaban de llegar al mundo y simplemente son de esa manera.
Lo que, si sucede, es que conforme a las experiencias que vayan teniendo a lo largo de sus vidas, los temperamentos van forjando el carácter, que, dependiendo de las aficiones y los intereses, dará vida a la personalidad que permitirá tener rasgos específicos e intereses que tendrán que ver con el liderazgo, la energía, agresividad por conseguir metas y objetivos, otros obtienen la capacidad de ser atractivos a los demás, influir, ser creativos y gustar a los otros.
Por otro lado, hay personas que necesitan tener un camino marcado, con las cosas bien delimitadas, mientras que otros adoran saltarse las reglas y los procedimientos comunes, y lo disfrutan.
Rojo
Hace referencia a la dominancia, el color rojo representa el fuego, el temperamento colérico.
Amarillo
Es la parte de la influencia y la creatividad
Verde
Representa la estabilidad, conexión, la paciencia. Por lo general estas personas son buenos oyentes
Azul
Es el cumplimiento de las normas. Suelen ser personas muy diplomáticas, educadas, extremadamente reservadas y celosas.
Hay personas que están muy encasilladas en un color, pero hay otras que tienen dos o más factores dominantes, lo que puede ser medido con un test cuya fiabilidad es superior al 94% y fue creado por el mismo William Marston. Más allá de darle un uso curioso, esta estrategia “DISC” puede ser utilizada incluso en la selección de personal, conferencias y gestión de equipos.
Cuando una persona sabe cuál es su color y cual es de el de la persona que tiene enfrente, puede adaptar su mensaje para que ambos puedan llevarse bien.
¿Qué haría cada color?
Si planteamos una situación hipotética, cada color tendría su propia manera de actuar. Por ejemplo, si nos imaginamos un concierto con 25 mil personas, ¿Qué haría un amarillo? Pues fácilmente intentaría interactuar con la mayor cantidad de personas posibles, les gusta hablar y ser el alma de la fiesta, por lo que suelen contar chistes y ser muy joviales, además se enfadan con facilidad, pero de igual forma se alegran rápidamente.
En esta misma situación una persona verde estaría muy tranquila en el concierto, sin hacerse notar ni destacar; les gusta conectar con la gente, pues son personas empáticas y sensibles, pero no demuestran sus sentimientos, ni llaman la atención. Un buen ejemplo de personas verdes son los japoneses.
Las personas azules son personas que adoran seguir procedimientos, son educadas y suelen evitar el contacto visual. Por su lado, el rojo te da la mano firme y de una vez te mira a los ojos, no le gustan los rodeos, va directo al grano y a conseguir la meta, sin importar si tienen que pasar por encima de otro. En términos generales los amarillos y verdes se orientan a la conexión con las personas y los azules y rojos a conseguir metas y objetivos.
Una persona azul persigue no que los objetivos se logren, sino que las cosas se hagan bien, que el proceso siga las reglas. Gesticulan poco, y tienen un liderazgo frío, hablan de forma sosegada, pero inteligente y de manera diplomática.
Los opuestos se atraen
Es común observar cómo los azules y amarillos se atraen, y los rojos y los verdes también tienden a formar interacciones porque sus cualidades son diferentes. Sin embargo, eso que es diferente en la otra persona suele ser la fuente de conflicto a la hora de un problema. En condiciones normales, el rojo ve del verde su conexión, su empatía, tranquilidad y capacidad de análisis, pero cuando se enoja durante las discusiones, lo ve dubitativo, estático, apacible, que no actúa.
El verde ve al rojo como alguien enérgico, libre, expresivo, pero en medio del enfado lo ve manipulador, agresivo, autoritario. Lo mismo pasa con el azul y el amarillo; en este caso el azul ve al amarillo como divertido, variado, con quien le gusta pasar el tiempo, pero en ocasiones lo verá frenético. Cuando el azul debe actuar como amarillo en ocasiones, y lo hace en sus círculos íntimos.
En la interacción humana existe una regla de oro que dice “Trata a los demás como te gustaría que te traten” y está la regla de platino, que expresa que debes tratar a los demás, como ellos quieren ser tratados, y eso es fundamental, porque cada personalidad tiene en sus preferencias, por lo que no todos reciben el mismo tipo de interacción ni se muestran a gusto con ella.
Hemos venido al mundo a ser felices y hacer felices a los demás, si eres feliz, te amas, y te respetas, puedes hacerlo con los demás. Un claro ejemplo de ello, es el siguiente sketch de la felicidad:
El emprendimiento es una actitud
Pio tiene un libro llamado “Una vida redonda” donde habla sobre el emprendimiento. El emprendimiento no es solo montar una empresa con los ahorros y buscar inversores para asociarse. Emprender va mucho más allá, se trata de una actitud para la vida, se puede emprender en una empresa simplemente haciendo crecer el puesto de trabajo a medida que se crean tareas nuevas, con el objetivo principal de que vean tus habilidades y que te paguen más por ello.
En el tema de emprendimiento tiene mucho que ver la vocación de la persona, de su ancla de carrera, pues no es lo mismo una persona que quiera el logro por tener algo y ya, a aquella persona que busca la seguridad, que desea algo estable para toda la vida, o quien quiere variedad, proyectos empresariales diferentes.
Cada emprendedor tiene un motor que lo lleva a emprender, este motor puede ser el montar una empresa o hacer crecer un área del trabajo que tengas. Incluso puedes emprender desde la investigación biosanitaria con tu propia línea de investigación que permita crear una serie de patentes entre diferentes empresas.
Binomio actitud y aptitud
Hace referencia a que, a la hora de emprender, hace falta más que tener los conocimientos, sino las ganas de desarrollar esas habilidades. Pio cuenta su experiencia como entrenador de waterpolo y equipo de profesionales de alto rendimiento, donde ha notado como el color de cada personalidad tiene influencia en los roles del equipo, si eres el líder o si eres un miembro más.
Es esencial que cada persona conozca su rol en cada grupo y que lo asuma; en caso de querer modificarlo, tiene que trabajar en ello de forma proactiva. Jamás se debe esperar a que un jefe te señale lo que tienes qué hacer.
En el siguiente sketch puedes ver una idea muy original de emprendimiento, recuerda que para ser empresario hay que tener resiliencia.
Finalmente, queda claro que no todo el mundo está preparado para emprender. Para concluir el programa, le realizamos algunas preguntas a Pío:
Si tuvieras una lámpara mágica a la que debe pedir 3 deseos, ¿Qué pedirías?
Las respuestas de Pío fueron bastante sorprendentes, nada materiales.
- Claridad en su don y su talento
- Salud para poder desarrollarlo
- No dejarse llevar por el ego.
Si te encuentras a Dios, ¿Qué le preguntarías?
Pío comenta que no le preguntaría nada, porque una vez que se encuentre con Dios, todo quedaría aclarado y no haría falta una respuesta adicional. Dios al final es energía y sabiduría, sin embargo, opina que son los seres humanos los que tienen que despertar conciencia para que el mundo sea un lugar mejor, que esa no es responsabilidad de Dios.
Si te encuentras con la muerte, ¿Qué le preguntarías?
Pío le preguntaría cuánto tiempo de vida le queda, pues siente que tiene muchas cosas que hacer y quiere estar preparado, gestionando de menor manera su tiempo; además opina que si las personas tuviesen mayor conciencia de que van a morir, actuarían de forma diferente, perdiendo menos el tiempo en preocupaciones y cosas sin soluciones, serían más felices y vivirían una vida más plena.



































