La nueva normativa europea introduce una etiqueta energética en móviles y tablets que funcionará como un “semáforo digital”, permitiendo a los consumidores tomar decisiones más informadas sobre sus dispositivos electrónicos. En un nuevo episodio de Tinku Café, Alejandro Guerrero y María Fernanda Quirós conversaron con el ingeniero y mentor tecnológico Raft Tomé para analizar el impacto de esta etiqueta en el mercado.
Una etiqueta inspirada en los electrodomésticos
Durante años, los consumidores han reconocido las etiquetas energéticas en electrodomésticos como lavadoras o neveras. Ahora, este sistema se aplicará también a teléfonos móviles, tablets y pequeños dispositivos electrónicos, con el objetivo de facilitar información clave sobre consumo energético, reparabilidad, resistencia y duración de batería.
La parte más interesante está en los iconos
Raft Tomé destacó que lo más revelador de esta etiqueta no está en la barra de colores de eficiencia energética, sino en los iconos que aparecen en la parte inferior. Estos indicadores permiten evaluar: duración de la batería bajo condiciones estándar, vida útil de la batería en ciclos de carga, resistencia a caídas, índice de reparabilidad y resistencia al polvo y al agua.
Datos, no emociones
Uno de los mensajes clave de la entrevista fue la importancia de tomar decisiones basadas en datos. Raft compartió una autocrítica común entre los usuarios:
“Compramos por emoción y luego buscamos razones para justificar la compra.”
Con esta nueva etiqueta, será más fácil comparar productos objetivamente y evitar decisiones impulsivas, especialmente en productos de alto coste como los smartphones.
Una herramienta contra la obsolescencia programada
La nueva etiqueta también busca enfrentar uno de los grandes males del consumo tecnológico: la obsolescencia programada. Tomé explicó que el deterioro acelerado de dispositivos, especialmente baterías, ha sido una constante que ahora puede comenzar a cambiar si los consumidores prestan atención a la vida útil señalada en la etiqueta.
La nostalgia de los productos duraderos
Durante la conversación, Raft evocó una época en la que los dispositivos se reparaban y duraban años. “Tengo un VHS que sigue funcionando en la casa de mi madre”, mencionó, recordando cómo antes los hábitos de consumo valoraban la durabilidad. Hoy, en cambio, la rapidez y la moda han desplazado ese criterio. Sin embargo, iniciativas como esta etiqueta pueden motivar un retorno a decisiones de compra más conscientes.
Un desafío para las marcas
Más allá del consumidor, esta normativa supone una presión para las marcas. Si un móvil de gama alta muestra un bajo índice de reparabilidad o una batería poco duradera, su atractivo podría disminuir. Tomé fue contundente:
“Cuando se implemente esto y veamos que un dispositivo caro se rompe fácil, las marcas tendrán que mejorar.”
La necesidad de regulación
Aunque algunos critican la intervención legislativa, Raft defendió su valor:
“Regular es necesario. Gracias a la Unión Europea, ahora todos los móviles deberán tener conector USB-C, algo que antes Apple evitaba con su cable propietario.”
Este tipo de regulaciones protegen al consumidor frente a prácticas abusivas.
El consumidor como juez del mercado
El mensaje final del episodio fue claro: el consumidor tiene el poder de apoyar a las empresas que actúan con ética. Comprando productos con buena puntuación en la etiqueta, no solo se cuida el bolsillo, sino también el planeta.



































