Andrea Zambrano Calzado, abogada, coach y escritora, abordó en Tinku Emprendedores un tema que resuena con fuerza en muchos hogares donde se vive el desafío del emprendimiento: la violencia invisible. Una forma de maltrato sutil, muchas veces imperceptible, que nace de la falta de gestión emocional y que puede afectar directamente a los hijos, la pareja y, sobre todo, a uno mismo.
Emprender conlleva un alto coste emocional
La conversación con Beatriz Martín Polo comenzó con una reflexión directa: el estrés que enfrentan los emprendedores no se queda en el entorno laboral. A menudo se cuela en casa y puede generar dinámicas de violencia emocional sin que seamos plenamente conscientes de ello. Andrea Zambrano definió la violencia en el ámbito educativo como “someter las necesidades de los niños y niñas a nuestras propias necesidades”, un acto que se vuelve cotidiano por la presión, el cansancio y la desconexión emocional de los adultos.
Violencia invisible: lo que no se ve, también hiere
Andrea explicó que la violencia invisible es sutil y normalizada. No deja marcas físicas, pero sí heridas emocionales profundas.
“Un grito un día puntual no pasa nada, pero sostenido en el tiempo genera daño en la autoestima”, señaló
Esta violencia muchas veces pasa desapercibida porque ha sido interiorizada como parte de la rutina, especialmente entre madres que llevan la carga de emprender y criar al mismo tiempo.
Las señales de alerta están en el hogar
Las madres emprendedoras, sobre todo, pueden sentirse desbordadas y desconectadas. Andrea apuntó dos señales claves para detectar que se está entrando en dinámicas de violencia invisible: cuando no hay tiempo para una misma y cuando las relaciones familiares se tornan tensas, con luchas de poder constantes.
“Cuando entremos a la lucha de poder hemos perdido”, advirtió
El emprendedor vive entre dos tipos de estrés
Durante la charla, Beatriz compartió su experiencia personal como madre separada y emprendedora. Relató cómo conocer a Andrea le ayudó a tomar consciencia del impacto de su desequilibrio emocional en sus hijas. Andrea profundizó en esto al explicar que los emprendedores experimentan dos fases de estrés: una al inicio, marcada por la incertidumbre, y otra cuando llegan el éxito y las responsabilidades aumentan. Ambos escenarios requieren una gestión emocional eficaz.
El poder de los límites y la conexión interior
La única forma de sostenerse en medio del caos, según Andrea, es crear espacios personales de calma. Recomendó bloquear en la agenda momentos de desconexión total para actividades que devuelvan al centro: leer, hacer yoga, meditar o simplemente descansar.
“Sin eso, no se puede”, afirmó
Luchar contra el saboteador interno
Andrea también habló sobre la culpa que sienten muchas madres emprendedoras al dedicar tiempo a sí mismas. Los saboteadores internos las empujan a pensar que deben estar produciendo constantemente. Reconocer esa voz interna y ponerle límites es otro paso clave para mantener el equilibrio emocional.
Emprender con propósito y perseverancia
Al final de la entrevista, Andrea ofreció dos consejos fundamentales para las mujeres que emprenden: encontrar un propósito que les mueva profundamente y mantener la perseverancia.
“Si crees en ti y en tu propósito, sigue, sigue, sigue. La vida va de eso”, dijo con firmeza
Crear comunidad y apoyo entre emprendedoras
Uno de los aspectos más duros que destacó Andrea es la falta de apoyo real que enfrentan muchas madres emprendedoras, tanto del sistema como del entorno familiar. Sin ayudas fiscales ni sociales, la maternidad y el emprendimiento se convierten en una hazaña heroica. Aun así, Andrea destacó que no debemos culparnos si no llegamos a todo.
“No eres un fracaso, estás haciendo una labor de la leche”, remarcó



































